EL CAIRO.- Los egipcios votarán hasta hoy para elegir un nuevo presidente, tras el levantamiento de la Primavera Árabe que comenzó el año pasado, que terminó con décadas de régimen dictatorial de Hosni Mubarak.
Los colegios electorales abrieron ayer y cerrarán esta noche, en la primera vuelta de los comicios para los que se postulan 13 candidatos. Si ningún candidato obtiene más del 50% de los sufragios, habrá una segunda vuelta el 16 y 17 de junio entre los dos más votados.
Todas las encuestas indican que habrá un balotaje, ya que hay paridad entre cinco políticos: dos surgen del movimiento islámico (Mohammed Mursi, candidato de los Hermanos Musulmanes; y Abdel Moneim Abul Futuh, un moderado que fue expulsado de esa organización); otros dos integraron el gabinete de Mubarak, aunque ahora se distanciaron de él (el ex canciller y ex secretario de la Liga Árabe, Amr Mussa; y Ahmed Shafik, el último primer ministro del mandatario depuesto hace 15 meses); y un laico de izquierda (Hamdien Sabbahi, favorito de la juventud). Mussa lleva una leve ventaja en los sondeos, en los cuales hay un alto número de indecisos.
La Junta Militar, máxima autoridad en la transición, llamó a los 50 millones de votantes (hay 82 millones de habitantes) a que acudan en masa a las urnas, y advirtió contra cualquier "violación" de las leyes durante los comicios, los primeros realmente disputados en la historia. Los militares prometieron entregar el poder en junio y abandonar la política, pero se duda de ese retiro.
El pedido fue respondido con una elevada participación electoral en la primera jornada, especialmente en El Cairo y en Giza, donde se vieron largas filas para votar y un amplio despliegue de seguridad. "La participación es enorme, mayor de la esperada", sostuvo Hatem Begatu, secretario general de la comisión electoral, quien destacó la normalidad en que se desarrolla la convocatoria, con muy pocas denuncias de irregularidades. El único incidente grave fue la muerte de un policía, alcanzado por disparos en un choque entre militares rivales en el noreste El Cairo, donde un civil resultó levemente herido.
Hombres y mujeres votan por separado y en muchos lugares la afluencia de mujeres fue mayor que la de hombres. Familiares de algunos de los 600 manifestantes muertos durante la revuelta que derrocó a Mubarak, mostraron retratos de las víctimas cerca del sitio donde Shafik debía votar.
Expectativa
"Es un día maravilloso para Egipto. Sea cual sea el resultado, lo aceptaremos", declaró Nemedo Abdel Hadi, de 46 años, en El Cairo, cubierta por un velo integral. A su lado, Rania, vestida con ropa deportiva y una gorra de baseball, aseguró sentir un "sentimiento agradable de diferencia" porque "es la primera vez en la historia que elegimos realmente a nuestro Presidente". "Debemos demostrar que el tiempo cuando nos quedábamos en casa y alguien escogía por nosotros han acabado", dijo Islam Mohamed.
El periodista político, Hicham Kasem, señaló: "compiten dos tipos de votos: el islamista y el de la estabilidad; todas las combinaciones son posibles y los resultados son altamente imprevisibles, porque muchos están cansados de la situación inestable y quieren volver a la normalidad". Los islamistas, en tanto, cuentan con el éxito logrado en las recientes legislativas, en la que los Hermanos Musulmanes ganaron cómodamente.
Los poderes del futuro mandatario son poco precisos, porque la Constitución en vigor con Mubarak fue suspendida y la redacción de la nueva Carta Magna está en un punto muerto. Tendrá que tratar con un Parlamento dominado de forma aplastante por islamistas; y hacer frente a una situación económica preocupante.
Medio centenar de ONGs monitorean la elección, seguida de cerca por todo Occidente, por Israel (tiene firmado un tratado de paz con El Cairo) y por el mundo árabe. (Télam-DPA-AFP-Reuters)